
COMUNIDAD JUDÍA DE CALI, COLOMBIA
La historia de la comunidad judía de Cali comienza en las primeras décadas del siglo XX, cuando familias judías provenientes de Europa Oriental y, más tarde, de Alemania, llegaron a Colombia huyendo de la pobreza, el antisemitismo y la persecución. Después de viajes largos y llenos de incertidumbre, encontraron en Cali un lugar donde volver a empezar. Con mucho esfuerzo y kavod, reconstruyeron sus vidas, se integraron a la sociedad local y mantuvieron vivas sus tradiciones y su identidad judía.
En 1922 se dio el primer paso institucional con la creación del Centro Israelita de Beneficencia (CIB). Al inicio, esta institución organizaba rezos en casas particulares y actividades de ayuda mutua entre las familias. Más adelante, en 1934, el CIB inauguró la primera sinagoga y centro social de la comunidad, marcando un momento muy importante para la vida judía en la ciudad. En 1930 se estableció el Cementerio Israelita, lo que permitió cumplir con los rituales funerarios judíos y asegurar la continuidad de la tradición, un acto profundo de kavod hacia quienes habían construido la comunidad.
A partir de 1935 comenzaron a llegar judíos alemanes, y como resultado, en 1939 se fundó la Unión Cultural Israelita (UCI). Poco después, en 1941, se creó la Sociedad Hebrea de Socorros (SHS), fortaleciendo la vida social, educativa y filantrópica de la comunidad. Todas estas instituciones reflejan el compromiso y el kavod que las familias tenían entre sí y con la ciudad que las recibió.
La educación judía tuvo un rol central desde muy temprano. En 1945 se inauguró el Colegio Hebreo Jorge Isaacs, que durante casi setenta años formó generaciones de niños y jóvenes. En mi familia, estudiaron ahí mi abuelo, mi mamá, mi tía y mis primos, lo que muestra cómo esta institución fue parte fundamental de nuestra historia familiar y comunitaria.
En 1955, las distintas instituciones se unieron a través de la Unión Federal Hebrea (UFH), demostrando el deseo de unidad y trabajo conjunto basado en el respeto y el kavod comunitario.
Con el tiempo, la vida social y cultural se amplió aún más. En 1962 se creó la Sala Ana Frank, en 1967 el Club Campestre Shalom, y en 1976 nació el Periódico UNIÓN, que se convirtió en la memoria escrita de la comunidad, registrando sus eventos, logros y desafíos.
Este proceso migratorio continuó en los años posteriores. A comienzos de la década de 1950, mis bisabuelos llegaron a Cali después de haber vivido varios años en Bolivia, buscando nuevas oportunidades y sumándose a una comunidad que ya estaba en plena consolidación. Su llegada forma parte de esta historia colectiva de migración, esfuerzo y kavod por las generaciones anteriores.
Con el paso del tiempo, la comunidad judía de Cali creció y se diversificó, integrando tradiciones sefardíes, ashkenazíes y alemanas. A pesar de los cambios sociales y económicos del siglo XX, los lazos comunitarios se mantuvieron firmes gracias a la solidaridad, el voluntariado y un liderazgo compartido basado en el respeto mutuo.
Hoy, la comunidad judía de Cali es más pequeña, pero sigue siendo activa. En las últimas décadas, muchas familias jóvenes emigraron a otros países, como Israel y Estados Unidos, debido a la inseguridad en Colombia, lo que provocó una disminución progresiva de la comunidad. Como consecuencia, instituciones históricas como el Colegio Hebreo y el Club Shalom cerraron sus puertas. Aun así, su historia no es solo la de la migración y la adaptación, sino también la de la resiliencia, la memoria y el kavod. Es un testimonio del aporte judío a la vida cultural y social de Cali y de Colombia, y de la importancia de honrar lo que fue construido.



Bar Mitzvah Raúl Silberman. Cali 1960.
Sinagoga Comunidad Ashkenazí, Sociedad Hebrea de Socorros. Cali-Colombia.