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ESTHER GOLDGEWICHT Z''L

Esther Mindl Goldgewicht nació el 20 de julio de 1916 en Siedlce, Polonia, un pueblo a dos horas de Varsovia. Cuando era niña se mudó con su familia a Łuków, donde vivían unas 13 000 personas, de los cuales mas de la mitad eran judíos. En Polonia todos le decían “Mindl”, pero cuando llegó a Costa Rica, como la gente no entendía su nombre, decidió quedarse con “Esther”. Su apellido, Goldgewicht, viene del alemán y significa “peso de oro”. Y de alguna forma, su vida entera fue exactamente eso: una vida con peso, valor y Kavod.

Sus padres fueron Benjamín Goldgewicht, (1889 –1976) y Ana Goldberg, (1897–1974). En Polonia tenían la Zapatería Goldgewicht, la mejor del pueblo. Fabricaban zapatos bien hechos. La familia era muy religiosa, en Lukow tenían sinagoga, mikve y escuela hebrea. Ana era una mujer seria y fuerte, Benjamín, un hombre bueno, amable y cariñoso. Desde pequeños, los tres hijos aprendieron que el trabajo y el respeto eran formas de mostrar kavod, tanto hacia los demás como hacia uno mismo.

En Łuków vivían rodeados de antisemitismo. A veces la gente les gritaba “Váyanse a Palestina” y la municipalidad les cobraba impuestos altísimos solo por ser judíos. Como la zapatería era la mejor del pueblo, les pusieron tantos impuestos que al final no les quedó casi nada. Aun así, nunca perdieron su dignidad. Para ellos, mantenerse fieles a sus raíces era una forma de vivir con Kavod.

Por eso decidieron emigrar. Benjamin , el papá, fue el primero en irse a Costa Rica en 1930 y lo hizo a “escondidas” de su esposa. Dijo que iba a Varsovia a comprar materiales, pero en realidad se escapó. Ana se enojó y lo fue a buscar, y un tío la convenció de dejarlo ir. Él pensaba ir a Colombia, pero no tenía los $25 que pedían. Como en Costa Rica necesitaban trabajadores para el chorreado de la carretera, se bajó del tren y trabajó allí. Durante un año y medio mandó dinero hasta que pudo traer a toda su familia. Esa paciencia y sacrificio fueron un acto enorme de Kavod familiar, porque lo hizo por el bienestar de los suyos.

Mientras Benjamin trabajaba en Costa Rica, Ana se quedó en Polonia manteniendo la zapatería y hasta llegó a ganar más dinero que él. El 3 de noviembre de 1931, Esther, su mamá y sus hermanos llegaron a Costa Rica en el vapor Magdalena. Ella tenía 15 años.

 

 

 

 

 

 

 

Con alegría se reunieron con su papá, pero la familia tuvo que empezar desde cero. Vivieron detrás del Mercado Central y le pusier

a Esther un pequeño negocio de “tiliches” o bazar, donde ayudaba a sus papás. Fue al colegio solo dos meses, porque tenían que atender el negocio y no les alcanzaba el dinero. En su casa, Ana cocinaba para inmigrantes polacos que llegaban a comer.

Ahí se conocieron Esther y Jacobo Mintz Z’’L (1901–1970). Jacobo era muy inteligente y tenía muchos conocimientos de religión. Sin embargo en Costa Rica, trabajó como pedler o polaquero (vendedor ambulante a pagos).

Esther y Jacobo se casaron en 1937, probablemente con una boda sencilla en casa, donde las señoras ayudaban cocinando platos polacos. Tuvieron dos hijas: Sara nacida en 1938 y Rosa en 1943. Cuando nació Sara, Esther sintió una felicidad enorme. Quiso transmitirles a sus hijas los valores más importantes que aprendió en su casa: trabajar duro, ahorrar, mantenerse en el judaísmo, estudiar, ser buenas personas y vivir con Kavod, honrando a quienes vinieron antes.

Ya casada, Esther trabajó incansablemente toda su vida. Primero fue asistente en una sastrería de un señor judío de apellido Feigenblatt y trabajaba en el mercado central. Después abrió su propia zapatería llamada “La Joya”, que se convirtió en un negocio exitoso con el tiempo. Cuando su esposo Jacobo vivía, no le gustaba gastar dinero en inventario, así que las ventas no eran tan buenas. Pero después de que él murió, Esther tomó el riesgo de comprar más productos y eso hizo que las ventas subieran mucho. Demostró que su iniciativa, esfuerzo y perseverancia son un ejemplo de Kavod hacia el trabajo y hacia la memoria de su esposo.

A lo largo de su vida también vivió momentos difíciles: la muerte de sus padres, de su esposo y los recuerdos del antisemitismo en Europa. Pero ella siempre siguió adelante, con fuerza y humildad. 

Le gustaba encender las velas de Shabat y celebrar las fiestas judías más importantes. Hablaba español perfectamente, casi olvidó el polaco y con su esposo hablaba en yiddish. Viajó varias veces a Israel y a Estados Unidos, viajes que la llenaron de emoción pero le encantaba regresar a Costa Rica, país que aprendió a quererlo y por el cual sentía orgullo.

Entre las anécdotas familiares, hay algunas que resaltan: Una vez fue a cobrarle a una empleada que había comprado zapatos a crédito. Fue con su hermana Raquel, pero por jugar se le cayó el cheque y la mujer nunca pagó. Otra vez, cuando sus padres estaban en Varsovia, los hermanos tuvieron que cocinar sin saber cómo. Echaron toda la bolsa de fideos farfel en la olla y cuando volvió la mamá, la sopa se había desbordado hasta el techo. A pesar de los errores, todo se contaba con cariño, como parte de las memorias llenas de vida y Kavod familiar.

En su querida Costa Rica, la comunidad judía era muy unida. Vivían cerca del shil del Paso de la Vaca, en una casa alquilada. Entre los encargados estaban Hershel Reifer y Shikora. La gente se ayudaba entre sí, rezaban, estudiaban judaísmo y el rabino les enseñaba a leer. Todo eso formaba una comunidad donde el compañerismo, la ayuda y la tradición eran actos de Kavod.

Con los años, Esther se volvió una mujer muy querida y respetada. Para ella, una buena vida significaba tener tranquilidad económica para ayudar a su familia y vivir con paz. Falleció en San José, Costa Rica, en 2015, a los 98 años de edad. Hoy descansa en el cementerio de la comunidad judía.

Buba Esther es recordada como una mujer trabajadora, generosa y correcta, que enseñó a todos con su ejemplo lo que significa la importancia del trabajo para sacar adelante a los que uno más quiere.

 

Kol hakavod por lograr hacer tanto en una sola vida.  Su legado brilla como su apellido : un verdadero “peso de oro” y su historia sigue viva en cada generación que la recuerda con amor, orgullo y gratitud. 

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Indice General Alfabético de Ciudadanos Polacos  de la Comisión Investigadora del Congreso de Costa Rica

GALERIA DE FOTOS DE ESTHER GOLDGEWICHT Z''L

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 Buba Esther con su nieta Debbie (mi tía) 

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Buba Esther con su hija Rosi

(mi abuela), mi papá y yo 

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Buba Esther con su esposo Jacobo

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Carné que identifica a Esther como comerciante autorizada del Mercado Central de San José.

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Buba Esther con mi papá, mi hermano, y yo

Buba Esther y yo

Lápida de buba Esther

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