
JANKEL FEJNCAJG Z''L Y CHAYA KANDEL Z''L
Mi tatara-tatarabuelo se llamaba Jankel Wolfowicz Fejncajg Z’’L. Nació en 1831 en una ciudad chiquita de Polonia llamada Ostrów Mazowiecka, donde la gente hablaba en idish y las familias vivían muy unidas.
El 28 de noviembre de 1849, Jankel se casó con Chaja Moskowna Kandel Z’’L, también de Ostrów Mazowiecka. Juntos construyeron un hogar lleno de respeto, unión y tradición, algo que para mí representa muchísimo kavod. Tuvieron varios hijos:
Su primera hija fue Miriam Sara Janklowna Fejncajg Z’’L, nacida el 19 de octubre de 1850. Luego nació Leja Janklowna Fejncajg Z’’L en 1854, y después Ruchla Janklowna Fejncajg Z’’L en 1856.
El 16 de noviembre de 1857 nació su primer hijo, Avram Wolf (Abraham) Jankelowicz Fejncajg Z’’L, que fue mi tatarabuelo. Cada uno de estos nombres muestra la continuidad y el kavod hacia la familia, porque cada nueva vida llevaba consigo la historia de quienes vinieron antes.
Lamentablemente, el 9 de julio de 1860, su esposa Chaja murió muy joven, a los 29 años. Aunque no se conoce la causa, su recuerdo se mantiene con kavod, como una parte importante de nuestra historia.
Un tiempo después, entre 1860 y 1861, Jankel se volvió a casar con Fejga Szamowna Nejfeld Z’’L. Con ella también formó una familia marcada por el respeto y el vínculo profundo con sus raíces. Tuvieron más hijos:
En 1861 nació Icek Jankelowicz Fejncajg Z’’L, pero falleció siendo bebé, en 1862.
Luego, el 12 de marzo de 1866 nació Chacek Jankelowicz Fejncajg Z’’L; después, el 14 de octubre de 1873, Moszek Symcha Jankelowicz Fejncajg Z’’L; y finalmente, el 27 de noviembre de 1878, su última hija, Raszka Janklowna Fejncajg Z’’L.
Todos los hijos de Jankel usaban el patronímico de su nombre. Las hijas se llamaban Janklowna (“hija de Jankel”) y los hijos Jankelowicz (“hijo de Jankel”). Esta tradición no solo es un dato histórico, sino también una forma hermosa de kavod: llevar en el propio nombre el honor de su padre.
Jankel vivió toda su vida en Ostrów Mazowiecka, donde falleció en 1892, a los 62 años, por causas desconocidas.
Su historia y la de su familia siguen vivas hasta hoy. Cada nombre, cada generación y cada recuerdo son parte del kavod que honramos al investigar y contar estas historias. Gracias a él, existen muchas generaciones después, incluyendo la mía, que hoy puede aprender de sus raíces y darles continuidad con respeto y orgullo.
Kol Hakavod a Jankel Wolfowicz Fejncajg Z’’L y a Chaja Moskowna Kandel Z’’L