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LUIS FEINZAIG

Luis Feinzaig Mintz nació el 6 de agosto de 1969 en la Clínica Santa Rita, en San José, Costa Rica. En ese momento, San José era una ciudad en crecimiento. La Avenida Central marcaba el ritmo de la vida diaria: la gente se vestía a la moda de la época y se sentía un ambiente de cambio.Su apellido Feinzaig, antes escrito Fajncajg, viene de Polonia, donde vivieron sus antepasados durante muchos años. La mayoría de los Feinzaig se establecieron en zonas como Ostrów Mazowiecka y Wyszków. Su nombre, Luis, le fue dado en honor a su abuelo paterno, Luis Feinzaig Z”L, como una forma de continuar la memoria familiar. En hebreo, Luis se llama Arieh Leib, el mismo nombre que su abuelo, reflejando el kavod y la continuidad entre generaciones.

 

Sus padres fueron Willy Feinzaig Z”L y Rosa Mintz. Willy, hijo de inmigrantes judíos polacos: El era una persona seria, pero con un humor muy particular cuando entraba en confianza. Estudió urología y siempre trabajó con dedicación, atendiendo personas y cuidando a su familia. Su forma de vivir el trabajo y la responsabilidad dejó una huella profunda en Luis.

 

Su mamá Rosa, también era hija de inmigrantes polacos que llegaron a Costa Rica buscando una vida mejor, creció en San José y estudió en el Colegio de Señoritas. Conoció a Willy por medio de la comunidad judía y se casaron cuando ella tenía 17 años. Desde entonces, lo acompañó en todos los momentos importantes de su vida. Rosa es una mujer seria, correcta, elegante y vanidosa, con una fuerte presencia y valores claros.

 

Luis creció con tres hermanos: Debbie, Eli e Ionit. Él es el tercero. En su infancia tuvo una relación muy cercana con todos. Compartió cuarto con Eli durante muchos años. Con Debbie, aunque se llevaban algunos años, siempre tuvo una buena relación. La unión entre hermanos siempre fue especial y una parte importante de su niñez.

 

Cuenta Luis que la casa en la que creció quedaba en Sabana Norte, en el barrio Las Américas. Era una casa grande, esquinera, con un patio interno amplio y árboles frutales de mangos y limones que sembraba y cuidaba mi abuelo Willy y también allí había un un área de juego. La casa tenía cuatro cuartos, sala de televisión, comedor para desayunar, un estudio y un balcón. Vivían en un ambiente feliz aunque nunca faltaban las peleas entre hermanos y jalones de orejas de sus padres para que hubiera disciplina.

 

En su familia, la educación y el judaísmo siempre fueron valores centrales. Celebraban las fiestas judías y los sederim de Pesaj, manteniendo viva la identidad y las costumbres. Aunque la historia familiar estuvo marcada por migraciones y dificultades en generaciones anteriores, Luis escuchó en carne propia estos relatos, creció en un entorno alegre y estable.

 

Estudió en el Instituto Dr. Jaim Weizman, donde fue un excelente estudiante, con buenas notas y compromiso académico. En su tiempo libre, cuando era pequeño, le gustaba andar en bicicleta y jugar con la bola.

 

Recuerda con cariño los viajes en la minivan volkswagen de su mamá donde hacian carpool con los compañeros del barrio.

 

Más adelante, el básquet se volvió una parte importante de su vida: entrenaba muy temprano, incluso a las 5:30 de la mañana. Tenía muchos amigos en el barrio, con los que compartía mucho de su tiempo, sobre todo en el parque de la Sabana.

 

Luis celebró su Bar Mitzvá el 12 de agosto de 1982 en la sinagoga antigua. Fue un día de mucha felicidad, compartido con familiares y amigos, y el resultado de mucho esfuerzo y estudio.

 

Vivió una adolescencia normal, sin grandes crisis porque la vida era más simple. Todavía no tenía muy claro qué quería ser de grande. Le gustaba la música rock en inglés de los años 70 y 80, que lo acompañó en distintas etapas de su vida, como en la hajshará que hizo en Israel al graduarse del colegio.

Durante su shnat hajshará, pasó cuatro meses en el Majón LeMadrijim en Jerusalén, donde realizó un curso intensivo para madrijim. Allí estudió sionismo, historia y liderazgo, entre otros temas.
Luego estuvo siete meses en el Kibutz Kfar Glickson, donde trabajó principalmente en una fábrica de tizas y témperas.
Al finalizar, realizó un viaje mochileando por Europa. Esa experiencia le permitió aprender a ser independiente, resolver problemas sin la ayuda de sus papás y entender que podía escoger su propio camino, marcando el inicio de su etapa como joven adulto.

 

 

 

 

Estudió Economía en la Universidad de Costa Rica entre 1988 y 1991. No tuvo que trabajar mientras estudiaba, lo que le permitió concentrarse completamente en su carrera. En 1992 comenzó a trabajar en una empresa que vendía computadoras. En 1993, gracias a sus buenas notas, recibió una beca completa para estudiar una maestría en Economía en la Universidad Católica de Chile y en Santiago amplió su grupo de amistades y la forma de ver el mundo. Al graduarse, regresó a Costa Rica y entre 1996 y 1999 trabajó en un puesto de bolsa. Luego, entre 2000 y 2001, trabajó en el Laboratorio Stein, en el área financiera. De 2002 a 2006 se desempeñó en una empresa de software, a Luis siempre le gustó la computación y es el geek de la familia, ya que siempre tiene una solución para todo. Además, entre 1999 y 2005, fue profesor de finanzas en la Universidad Fundepos, donde daba clases aproximadamente una vez por semana. Más adelante, de 2007 a 2012, creó una empresa de digitalización de imágenes, que manejó durante ocho años. Después fundó su propia empresa, Inversiones Jomot, dedicada al leasing financiero dedicada a dar préstamos a empresas. Actualmente trabaja en esa empresa y también se dedica a la compra y venta de acciones. Mi papá es muy autodidacta y le encanta estar aprendiendo siempre cosas nuevas para poner en práctica en sus negocios.

 

De sus primeras experiencias laborales aprendió que en el mundo de los negocios es necesario tomar riesgos y entender que el éxito no llega de inmediato. Aunque estudió economía, su trabajo siempre estuvo más enfocado en las finanzas. La tecnología fue siempre un interés fuerte en su vida y muchas veces pensó que le habría gustado estudiar algo más ligado a ese campo.L

 

uis es un hombre de pocas amistades, pero muy valiosas. Conoció a Claudia Silbermann cuando ella estaba de visita en Costa Rica, visitando a su hermana. Se conocieron por amigos en común y empezaron a salir por un corto tiempo. Se casaron el 22 de noviembre de 2009 en Miami, en un momento que recuerda como muy feliz, ya que además era la fecha de cumpleaños de su papá Willy, quien para ese momento ya no vivía.

 

 

 

Yo nací en el 2011 y mi hermano Billy en el 2013, nuestros nacimientos, para él fueron la felicidad más grande del mundo. A nosotros busca transmitirnos el valor del estudio, la importancia de una buena educación, el cuidado de la identidad judía y el ser personas de bien.

 

Luis es un papá incondicional, siempre presente y dispuesto a ayudarnos y enseñarnos las cosas pequeñas y grandes de la vida. Es serio, pero en privado con su familia es chistoso y nos hace reír con sus comentarios sarcásticos e inteligentes.

 

En su vida, el equilibrio entre lo personal y lo profesional fue posible gracias a una conciencia clara de que ambas cosas son importantes y al apoyo constante de Claudia, mi mamá.

 

Siempre fue parte activa de la comunidad judía: fue miembro del CIS y de joven participó en el Ken y en la Anaga, experiencias que marcaron su formación. Fué tesorero del colegio por muchos años porque cree que es una buena forma de devolver a su comunidad lo que tanto le ha dado él.

 

Luis siempre mantuvo sus raíces judías muy presentes. Para él, educar a sus hijos en el judaísmo y en el Instituto Weizman es una de las formas más importantes de dar continuidad y kavod a una identidad milenaria. Son significativas para él las fiestas judías, el Bar Mitzva, las bodas y el Día de la Independencia de Israel, que es además uno de los países que más lo marcaron y especialmente Jerusalem, un lugar que describe como místico. Un evento que cambió su forma de ver el mundo fue despertar un 7 de octubre de 2023 y ver las atrocidades que habían ocurrido ese día, esto lo impactó profundamente.

 

Mi papá no necesita mucho para ser feliz, algo que heredó de su papá a quien admiraba mucho. Por eso, uno de los momentos más difíciles de su vida fue la muerte de su padre. Lo superó entendiendo que la vida continúa y dando amor a su familia.

 

La decisión más importante de su vida fue casarse y formar una familia. Más que nada se siente orgulloso de sus hijos y a las futuras generaciones les aconseja estudiar, no ser ignorantes y vivir con valores. Le gustaría ser recordado como una persona que sacrifica todo por los que ama.

 

Para él, haber vivido una buena vida significa haber disfrutado de su familia hasta el último día de su vida.

 

Su mayor deseo es que la familia y nuestra comunidad continúen, que tengan éxito y que existan descendientes que lo recuerden. En su historia, el kavod está presente en la forma en que honra a sus padres, cuida a su familia día a día, mantiene sus raíces y construye una vida basada en responsabilidad, educación y continuidad.

 

Kol hakavod papi, por ser un papá ejemplar que nos enseña día a día los valores más importantes para ser buenas personas en el futuro. Estoy segura que tu ejemplo es la mejor educación que recibiré en la vida.

GALERIA DE FOTOS DE LUIS FEINZAIG

Luis de bebe

Luis

Luis con sus padres

Luis con su padre

Luis en su Bar Mitzvah

Luis cuando se gradúo

Luis con sus abuelas

Luis en el Kotel

Luis en Shnat Hajshara

Luis en Pisa

Luis en Londres

Luis en Egipto

Luis en Shnat Hajshara

Luis en Shnat Hajshara

Luis con su esposa Claudia

Luis y yo

Luis con su abuela, madre e hija(yo)

Luis con su esposa Claudia y sus hijos Billy y yo

Luis con su esposa Claudia y sus hijos Billy y yo

Luis con su hijo Billy

Luis con su esposa hijos y madre

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